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Historias de bondage: Átame 

historias de bondage Atame

Historias de bondage: Átame 

Historias de bondage: Átame 

Historias de bondage que reflejan lo excitante que puede ser para una mujer y el anhelo que puede llegar a sentir. Bon apetit.

 

Hoy me he levantado acusando ya tu ausencia. Este viaje está siendo de los más difíciles de todos. Creí que con el tiempo me acostumbraría pero no es así. Y hoy tengo un pensamiento grabado a fuego en mi cabeza: quiero que me ates. 

Ignoro si es por haber soñado algo que no recuerdo o si de pasada vi algo en la televisión. Solo sé que abrí los ojos esta mañana y sentí un escalofrío. Junté las muñecas en un gesto inconsciente y nos visualicé. Imaginé un lazo de raso que envolvía mis muñecas que colgaban a la altura de mi cabeza. Ni se como las colgaste. Me veo desnuda solo con un tanga de algodón blanco. Mis ojos vendados. Mi piel erizada no porque haga frío si no porque presagia lo que viene a continuación. Imagino tus manos sobre mi espalda acariciando suavemente mi piel. Me lames y me soplas erizando así aún más mi piel y mis pezones. Me untas algo pringoso por los pechos con lo que imagino será una brocha. Huele dulce, es miel, tu preferida. Comienzas a lamer mis pechos hasta que no dejas ni rastro de ese pringoso elixir. Te huelo, respiro hondo intentando absorber tu olor. Es una mezcla entre gel de ducha y desodorante, ligera pero cautivadora. 

Es el turno de mis pies. Sí, esta vez me apetece que me chupes el dedo gordo como sólo tú sabes. Quiero sentir el calor de tu boca y la humedad de tu lengua. Sé que es un placer extraño pero es mío. Veo como se ponen duros mis pechos y siento esa electricidad que me confirma que estoy viva. Tus caricias y besos van encendiéndome hasta que un hilillo por mi muslo te confirma lo mojadísima que estoy. 

Sabes que me encanta que mi entrepierna sea lo último. Considero síntoma de amante torpe el que se dirige rápidamente a la línea de meta. Pero tú no eres así. Eres muy listo y me conoces bien por eso ahora te acercarás por detrás y me echarás la espalda hacia delante haciendo que mi culo te apunte. Quiero que la restriegues comprobando mi humedad, la que solo tú has provocado. Hazlo suavemente sobre mi clítoris. Noto la tensión que crea el tenerte cerca sin entrar,pero me muerdo el labio y me aguanto. Encontrarás el momento perfecto. Mi respiración me delatará, lo sabes bien. Como buen amante enciendes cada milímetro de mi piel sin priorizar tu placer, por eso se que eres mío. Cada fantasía en tu mente tiene mi aroma, mi sello. Como desearía que la metieras ya.  Pero no puedes porque estás lejos. En realidad no te huelo, solo recuerdo tu olor. No siento tus caricias, solo las recuerdo. Tendré que ser yo la que termine este calor que has creado. Sí, lo has creado tú. Seguro que has pensado en mí y con eso basta para que mi instinto se encienda. Suerte la mía que siempre que me alejo de ti me llevo el juguete que me regalaste, ese que te recordaba a la tuya. Pero no está caliente, ni sabe a ti, es un triste sustituto con el que he de conformarme. Aún así pienso dedicarte mi orgasmo, lo grabaré y te lo enviaré y así tu también tendrás que suplir mi ausencia. ¿Soy mala? No, para nada, solo quiero que al llegar a casa tengas claro lo que tienes que hacer: follarme hasta reventar. 

 

¿Te gustó? ¡Pues compártelo! Me harás muy feliz y ahora si me disculpas… tengo cosas que hacer. 

 

Un beso 

 

Christine Erotic

Escritoria de historias de bondage y de anhelo

 

 

Christine Erotic

Un día busqué un relato erótico y no encontré nada de mi gusto. Me enfadé tanto que empecé a escribir. El camino ha sido largo y lleno de piedras pero no dejaré de trabajar en un portal de erotismo que ayude a las personas a encontrar una sexualidad sana y a disponer de multitud de herramientas para erotizar sus vidas. Creo que vale la pena el esfuerzo.