Escribe aquí lo que estás buscando:

Envíos gratis a partir de 70€ | 685 014 580 Horario 10-14 y 17-20 L-V |info@erotismoysensualidad.com

 

Un pasional amor de verano

Pasional amor de verano

Un pasional amor de verano

Un pasional amor de verano

Relato ganador de Cosmopolitan TV

Un pasional amor de verano nació al ver que Cosmopolitan tv lanzaba un concurso llamado “Cuéntanos tu pasión veraniega más ardiente” y para mí fue inevitable echar un vistazo atrás en busca de ese verano.

Llegué a la conclusión que el verano más significativo para mí fue el de los veintidós. Aquel fue el primer verano que trabajé lejos de casa y compartí piso con más gente. Fue un verano donde la libertad tenía un sabor de lo más dulce y como parte de ella os traigo estas memorias de mi última semana de libertad. Espero que las disfrutes. Por cierto ¡fue el relato ganador!

Un pasional amor de verano

Hay veranos que despiertan tu lado más sensual y erótico. Así fue mi verano de los veintidós. Él era de los tímidos y eso le hacía irresistible. Era vasco y estaba de vacaciones en un piso en la playa.

Bailamos y bebimos durante horas hasta que decidimos disfrutar de la intimidad que nos daba su piso en lugar de buscar un rincón íntimo en la playa.

Al llegar a su cama las manos le temblaban y sus movimientos se habían vuelto muy torpes. Con gran vergüenza aquel morenazo de sonrisa perfecta me confesó que era virgen. Aquello era nuevo para mí y, consciente de lo importante que iba a ser mi papel, me propuse demostrar porque el mundo lo movía el sexo.

La primera de las lecciones sería como desnudar a una mujer con tal dulzura que su excitación subiera al máximo. Tras un buen rato de caricias en ambos cuerpos, de besos muy húmedos y de pequeños coqueteos en nuestros sexos me lancé a por la siguiente lección: sexo oral. Me sentía como si estuviera en una porno y yo fuera la profesora sexy. Manteniendo la mirada en todo momento fija en él lamí, acaricié con mi lengua y besé ese precioso pene a estrenar.
El juego no duró mucho, pero eso permitió que descargara todo el nerviosismo que tenía y pudiera concentrarse mejor en la segunda parte.

Tras unos minutos de tregua nos vimos envueltos en una espiral de besos húmedos que intentaban destruir los misterios de mi sexo. Su forma de tocarme era suave y delicada como si intentara memorizar cada centímetro de mi piel.

Cuando estuvimos preparados le acogí entre mis piernas y recibí ese durísimo pene en mi húmedo y caliente sexo. Tras acoplarnos el uno al otro comenzó ese vaivén que hace que te inunde el placer por cada poro de tu piel. Su excitación no le permitió durar mucho pero daría igual porque aquel morenazo inexperto se convertiría en los próximos días en un amante insaciable. Ni loca se me ocurriría dejar solo a aquel semental mientras durasen sus vacaciones aquí.

Solo me daba tregua para dormir. En ningún momento salimos del piso en toda la semana y la cama fue nuestro centro de operaciones. Teníamos un piso para hacer lo que quisiéramos con total libertad y esa era la primera vez que no tenía que esperar a que mis padres salieran de casa. Lo hicimos en la ducha, en la cocina, en el sofá, en el suelo y, como no, en el balcón aunque eso ya era a altas horas de la madrugada cuando todo el mundo dormía.
Mientras yo descansaba él salía a hurtadillas a hacer la compra y siempre regresaba con esos dulces manjares que soñaba con comer sobre mí.

Recuerdo con cariño como una de las veces mi estómago acogió una estupenda carbonara y, mi monte de venus, un flan con nata, al parecer el más dulce del mundo.

Al final la profesora se vio superada por su inexperto alumno.

¡Qué recuerdos! Y a ti ¿qué recuerdos te trae? ¡Cuéntalo en comentarios!

 

 

Un beso,

Christine Erotic

Confesando pasionales amores de juventud

 

 

 

Christine Erotic

Un día busqué un relato erótico y no encontré nada de mi gusto. Me enfadé tanto que empecé a escribir. El camino ha sido largo y lleno de piedras pero no dejaré de trabajar en un portal de erotismo que ayude a las personas a encontrar una sexualidad sana y a disponer de multitud de herramientas para erotizar sus vidas. Creo que vale la pena el esfuerzo.