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Un profesor muy sexy, fantasías eróticas

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Un profesor muy sexy, fantasías eróticas

Un profesor muy sexy, fantasías eróticas

Fantasías eróticas con profesores creo que todos hemos tenido en algún momento de nuestra vida ¿recuerdas la tuya? Para inspirarte puedes leer esta.

 

No, nunca fui una niña buena. Estoy segura que ellas se ponen braguitas para ir a clase. Yo no. Yo prefería sentir el viento jugando entre mis piernas. Y me gustaba cuando me cruzaba de piernas en clase esperando que el profesor viera lo mala era. 

Dicen que todo lo hacía porque mis padres se habían divorciado. Que digan lo que quieran porque yo sé la verdad. Es mucho más simple que eso: me gusta que me deseen. Me gustaba que los chicos se peleasen por mí. Que se escapasen de casa y me trajeran cigarrillos y alcohol. Los muy idiotas pensaban que podían comprarme, que yo estaba en venta. No era así. 

A mi me gustaba que mirasen como me desnudaba delante de ellos sin poder tocarme. Nunca les dejé. Eran unos críos y me podían dejar embarazada y para eso ya tenía el consolador que le cogí a mi madre. La muy tonta pensó que lo había perdido y claro, a mí no podía preguntarme. Además no lo usaba nunca y yo le di mucho más uso ¡muchísimo más! De hecho, lo llevaba en la mochila a clase y, a veces en el recreo, lo usaba con algún chico en el vestuario. 

Pero mi profesor… él era otra historia. A él le hubiera dejado que me hiciera lo que quisiera. Seguro que lo hacía todo muy bien. Me imagino su lengua recorriendo mi estómago y me dan escalofríos. Me cogería a pulso y me apoyaría en la pared. Con mi camisa abierta y mi falda tirada en el suelo, mis pechos  escapando del sostén y mis manos recorriendo su fantástico pecho. Lamería su perfume del cuello, mordería su oreja mientras él me profana con sus manos. Esas suaves manos me harían jadear, gemir mientras sus dedos entran y salen. Mis manos buscando su cinturón y tropezando con su abultado paquete… 

Me pregunto si aún estaré a tiempo de cumplir esa fantasía. No puedo evitar sentirme excitada al estar de nuevo en mi colegio. Todo es muy diferente de como lo recordaba. Las sillas son muy pequeñas y las mesas también claro que son perfectas para mi hija pero me parece imposible que un día yo estuviera ahí. 

Llego tarde y ya no quedan madres empalagosas adulando al profe del año. Este año nos toca la Señora García y es un hueso duro de roer. Le traigo magdalenas para hacerle la pelota ya que, para mi desgracia, se acuerda perfectamente de mí ¿Cuando se jubilará esta mujer? 

Toco a la puerta y entro. Parece vacía lo que indica que he llegado tarde. Cientos de cestas se agolpan sobre las mesas. ¡Qué pesaditas las madres! 

—¿Puedo ayudarla?— dice una voz masculina a mi espalda. 

Al girarme veo a un hombre en su treintena con gafas negras de pasta y una enorme sonrisa. 

—Busco a la profesora García— le contesto mientras intento adivinar de quién será padre este pedazo de hombre. 

—¡Vaya! Se ha jubilado este año por problemas de salud—me dice como si de verdad lo sintiera— Yo voy a ocupar su plaza. Me llamo Ernesto. 

¡De nuevo el karma jugándome una mala pasada! Este hombre se vuelve atractivo por momentos y resulta que no voy a poder tocarle porque es el profesor de mi hija. Respiro hondo para calmarme y le tiendo la mano para darle la bienvenida. 

—Espero que le gusten las magdalenas. Yo soy la mamá de Sofía—su mano es fuerte y quedaría perfecta sobre mi piel en el baño… 

A la velocidad que sube mi temperatura decido que debo de irme de aquí porque este hombre corre peligro. 

—Bueno un placer conocerle pero me temo que tengo prisa—le digo ya desde la puerta. 

—¿Para qué tanta prisa? Me gustaría conocerla mejor mamá de Sofía. 

—Mejor otro día— este pobre no sabe lo que dice— Otro día con más calma. 

—¿Y por qué no mejor cierras la puerta por dentro Elena?—dijo el profesor en un tono autoritario—¿O ahora también he de conformarme con mirar sin tocar? 

 

¡Espero que te haya gustado! 

 

Christine Erotic

Escribiendo sobre fantasías eróticas de todos y para todos

 

 

Christine Erotic

Un día busqué un relato erótico y no encontré nada de mi gusto. Me enfadé tanto que empecé a escribir. El camino ha sido largo y lleno de piedras pero no dejaré de trabajar en un portal de erotismo que ayude a las personas a encontrar una sexualidad sana y a disponer de multitud de herramientas para erotizar sus vidas. Creo que vale la pena el esfuerzo.